La AJB departamental en el Día Internacional de lxs trabajadorxs

1° de Mayo 


Durante las últimas décadas del siglo XIX la clase obrera enfrentaba a las patronales desarrollando una titánica lucha por sus derechos, basada fundamentalmente, en la reivindicación de las 8 horas de trabajo. En las fábricas y talleres de ciudades como Chicago, París o Buenos Aires los trabajadores tenían jornadas de 14 y 16 horas diarias. Si bien la mayoría eran hombres, la explotación también sumaba mujeres y niños menores de 10 años.

En EEUU y América Latina comenzaron a surgir las asociaciones sindicales por oficio, centrales nacionales, mutuales y clubes obreros como formas de organización nutridas por las ideologías anarquista y socialista llegadas a este continente con la inmigración europea.

El 1º de mayo de 1886 -según lo resuelto por el Congreso de la Federación Americana del Trabajo- se realizaron huelgas en todo EEUU. Miles de trabajadores se movilizaron y pararon el país para obligar a los patrones a respetar la jornada de 8 horas de trabajo. Chicago (donde el día de trabajo se extendía desde las 4 de la mañana hasta las 20 hs.) fue una de las ciudades con mayor adhesión a la medida. 

La huelga que comenzó el 1º de mayo con 40.000 trabajadores, creció hasta los 65.000. El 3 de mayo las patronales enviaron grupos de personas que provocaron enfrentamientos en una reunión de trabajadores portuarios con el objetivo de quebrar la huelga. Inmediatamente el gobierno ordenó la represión policial en las calles. Como respuesta, y en repudio al accionar policial que dejó los muertos y heridos, se convocó a una manifestación en la plaza Haymarket, en el sur de Chicago. La policía reprimía nuevamente la concentración de más de 3000 trabajadores cuando un desconocido arrojó una bomba que hirió a varios policías y estos comenzaron a disparar contra la multitud. 

Luego de este hecho, el gobierno persiguió a los principales dirigentes acusándolos de haber lanzado la bomba. En un juicio plagado de irregularidades y falsos testimonios, condenó a la pena de muerte a August Spies, Michael Schwab, Adolph Fischer, George Engel, Louis Lingg, Albert Parsons, Samuel Fielden y Oscar Neebe. El 11 de noviembre de 1887 Spies, Engel, Fischer y Parsons fueron ahorcados. Unos días antes Louis Lingg se había quitado la vida en su celda. Desde ese momento ellos son recordados como “los mártires de Chicago”. Los otros enjuiciados (Fielden, Schwab y Neebel) pasaron largos años en prisión.

En 1889 se reunió en París un Congreso que fundó la II Internacional de Trabajadores con delegados de organizaciones socialistas de más de 20 países -entre ellos, Argentina.

Dicho Congreso resolvió convocar a manifestaciones en todo el mundo como una jornada de lucha internacional: “Se organizará una gran manifestación internacional, en fecha fija, de manera que todos los países y en todas las ciudades a la vez, el mismo día, los trabajadores exijan a los poderes públicos la reducción legal de la jornada de trabajo a ocho horas y la aplicación de las demás resoluciones del Congreso Internacional de París”. La fecha dispuesta para la jornada de lucha internacional fue el 1º de Mayo de 1890. Ese día cientos de miles de trabajadores se manifestaron en las principales ciudades del mundo. En Argentina, la convocatoria reunió a miles de trabajadores en ciudades como Buenos Aires, Rosario y Bahía Blanca. La clase trabajadora de nuestro país comenzaba a dar sus primeros pasos hacia la organización sindical.

A 132 años de aquellas luchas por la jornada de 8 horas y condiciones dignas de trabajo, la AJB reivindica cada una de las consignas de aquellos trabajadores que supieron enfrentar con dignidad y sacrificio a los personeros del incipiente capitalismo mundial y rendimos nuestro homenaje a los mártires de Chicago, quienes pagaron con su vida la valentía de reclamar un mundo más justo.