LES DESEAMOS FELIZ AÑO NUEVO

Estimadxs compañerxs


Hemos transitado uno de los años más difíciles para el logro de nuestros objetivos colectivos. La intransigencia de un gobierno insensible a nuestras demandas se tradujo en un cierre unilateral de la negociación anual paritaria muy por debajo de los índices de inflación interanual. Finalizamos el año con un 15 % de pérdida concreta de nuestro poder adquisitivo, sin ofrecimiento a futuro de pretender compensarlo, en vistas del anuncio realizado por el mismo gobierno, desconociendo la decisión judicial que lo obliga a implementar la cláusula de actualización salarial automática (gatillo) y en sentarse en una mesa de negociación salarial paritaria. 


El presupuesto para el Poder Judicial se ve reducido año a año a punto del desguace, padeciendo lxs trabajadorxs las consecuencias directas del deterioro general, no sólo en nuestro salario, sino también en la falta de nombramientos y coberturas de cargo, provocando colapso laboral, sobrecarga de trabajo y horas extras no reconocidas, compensadas ni pagas, además de la deficiente calefacción en invierno, de buena ventilación en verano, falta de baños, rotura de ascensores, elementos de trabajo inadecuados, cobro de viáticos y sumas en concepto de movilidad desactualizadas, falta de provisión de ropa de trabajo y seguridad, elementos de limpieza y refrigerio, entre tantas falencias.


La amenaza en nuestra seguridad social, no son sólo alarmas.  Los proyectos oficialistas para la “armonización” (léase licuación) de nuestro sistema previsional provincial con el nacional, son situaciones que no deben estar fuera de nuestro seguimiento exhaustivo. En esto puede jugarse en serio nuestro futuro previsional y lo harán vaciando el IPS para justificar la baja de la movilidad y la suma de los años de aporte. 

La cobertura de salud del IOMA es cada vez más deficiente. Para llegar a un tratamiento que garantice nuestra digna atención hay que atravesar a veces por laberintos inalcanzables, incluyendo demandas judiciales. Tuvimos que recurrir en más de una ocasión a la solidaridad de todxs para garantizar tratamientos de los que dependía la vida y la salud de compañerxs y familiares.  


Aún en este contexto hemos dado batalla. Estuvimos presentes en cada lugar donde se denunciaba una injusticia laboral. Hemos salido al cruce directo ante cada denuncia de maltrato, postergación, problema edilicia, y en defensa de cada compañerx sumariadx.


Nuestras compañeras han dado muestras que un sindicalismo democrático que pretenda ser herramienta de lucha y de cambio debe contar con su valioso protagonismo. Sin inclusión, sin pretensión firme de derrotar al patriarcado que se manifiesta en cada lugar de trabajo y en la vida cotidiana, en nuestras instituciones, arraigado en la historia, sin la respuesta contundente ante cada brutalidad machista que maltrata, viola y mata, tendremos una herramienta incompleta y pasiva ante un cambio paradigmático y medular.


No obstante ello, creemos que debemos hacer más para procurar mayor participación, dar masividad a nuestros legítimos reclamos en unidad de acción con el resto de lxs trabajadorxs que sufren las consecuencias de la aplicación de la misma política económica de ajuste y precarización. En la construcción de lazos más firmes, en la denuncia de las injusticias que padecemos, en la formación de nuestrxs jóvenes para invertir hacia un futuro con dignidad colectiva están puestos nuestros objetivos. 


“Ojalá podamos ser desobedientes cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común”, decía Eduardo Galeano. Si lo acompañamos con organización, solidaridad y esperanza, no habrá mayor deseo para el año que se avecina. 

A todxs los compañerxs, por un 2.019 donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y plenamente libres. Ese es el desafío.