ADIÓS A UN IMPRESCINDIBLE

Antonio siempre fue un hombre honorable y son pocas las personas que pueden llevar durante toda la vida tal concepto.

No sólo fue co- fundador de la Asociación Judicial Bonaerense y su continuo asesor letrado sino también una fuente de consulta permanente y una referencia ética.

Sobrellevó con hidalguía su cesantía en el Poder Judicial por defender sus ideas y no traicionar a la clase trabajadora a la que estaba orgulloso de pertenecer.

Además y por si todo ello fuera poco, esclareció continuamente a los que militamos este Gremio con mayor o menor responsabilidad, no escatimando esfuerzos, viajes y todo tipo de sobrecarga a la que se le exigía.

La impronta diferencial de esta Asociación de los demás sindicatos, se debe a un puñado de dirigentes comprometidos con el tiempo histórico que vivieron, siendo Antonio uno de los más lúcidos.

Su partida enluta a toda la Asociación y si bien su pérdida nos sume en un dolor profundo, estamos obligados a festejar su vida y a seguir transitando el camino legado. Eso es lo que se hace cuando nos deja un hombre honorable.

 

                                                                                           Gustavo G. Fernandez

                                                                                                     Bahía Blanca