MALVINAS | HOMENAJE A NUESTROS HÉROES Y HEROINAS

El 2 de abril de 1982, tropas argentinas desembarcaban en Malvinas, en el último intento de la dictadura militar de perpetuarse en el poder. La AJB rinde homenaje a soldados y enfermeras que defendieron nuestra soberanía.

 

Aquel 2 de Abril las tropas argentinas desembarcaban en las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, recuperando para nuestro país la posesión de los territorios australes.

En aquel entonces se vivía a nivel local una grave crisis económica. El creciente descrédito social hacia el gobierno militar, plasmado en la multitudinaria movilización realizada el 30 de Marzo de 1982 bajo la consigna “Paz, pan y trabajo”, puso de manifiesto el ocaso de una dictadura que perdía sus escasos apoyos políticos locales.

En ese contexto, la Junta al mando del General Galtieri tomó la decisión de recuperar militarmente las islas Malvinas usurpadas por Gran Bretaña desde el año 1833, con el propósito de concitar cierto consenso popular que le permitiera permanecer en el poder.

En el plano internacional, la Junta Militar confió en que el alineamiento que había mostrado con los Estados Unidos en la política represiva que ese país venía llevando adelante en Latinoamérica, aseguraría el apoyo –o al menos la neutralidad- de la máxima potencia mundial en una eventual negociación entre Argentina y el Reino Unido, una vez lograda la posesión de las Islas y bajo el paraguas protector de las Naciones Unidas.

Por otra parte, tanto Argentina como Estados Unidos eran signatarios del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca –TIAR- que establecía que “un ataque armado contra una Nación Americana, generaba el compromiso de los otros estados partes en ayudar a hacer frente al ataque, en ejercicio del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva”. Dentro de la zona geográfica de aplicación estaban incluidas las Islas Malvinas, por lo que Estados Unidos estaba impedido de auxiliar directa o indirectamente a su aliado británico.

Sin embargo, la errática –y a todas luces equivocada- estrategia política de la dictadura, colocó a nuestro país en una guerra contra el Reino Unido –una de las más grandes potencias militares-, que además contó con el apoyo militar y diplomático de los Estados Unidos, que tomó la decisión de desconocer aquél Tratado.

Con unas Fuerzas Armadas mal equipadas e integradas por oficiales y suboficiales mejor preparados para la represión interna que para afrontar un conflicto bélico convencional, fueron los soldados y las enfermeras quienes -pese a la demencia de un gobierno que los había sentenciado a combatir con un enemigo claramente superior- defendieron hasta el último minuto la soberanía argentina sobre las islas.

No sólo soportaron la escasez de abrigo, alimentos, armamento,  adiestramiento y la tortura en el campo de batalla. Las seis mujeres -voluntarias- que participaron de la guerra a bordo del rompehielos ARA Almirante Irizar y las trece integrantes de la Fuerza Aérea que trabajaban en el Hospital Reubicable de Comodoro Rivadavia, sufrieron además el abuso sexual y psicológico de sus superiores.

Sin embargo, el horror vivido en las islas no fue lo peor. El destrato y el olvido en los que lo sumió el Estado al regreso al continente, fueron sin lugar a dudas el mayor sufrimiento.

Desde la AJB, expresamos nuestro reconocimiento y respeto a los héroes y las heroínas de Malvinas, que arriesgaron y entregaron la vida para defender a su país.